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Notes on current events

Los Recursos Humanos como un Factor de Riesgo en la Empresa

En la prensa y las noticias empresarias se está viendo con cierta frecuencia la preocupación de las empresas por la creciente dificultad para conseguir reclutar personal especializado o talentos para la organización [1]Ciertas habilidades suelen ser muy difíciles de conseguir por lo que reclutar empleados para cubrir algunas posiciones suele ser una tarea bastante complicada, difícil de pronosticar adecuadamente, y con muchas probabilidades de desvío respecto de lo presupuestado.  Es común encontrar empresas tardando más tiempo de lo esperado en la contratación de su personal, especialmente para algunas posiciones particularmente difíciles de cubrir [2]

Adicionalmente las políticas populistas de algunos países de la región no han colaborado a la formación de nuevos empleados calificados ya que muchos jóvenes tienen el incentivo de no estudiar ni especializarse, esperando que el estado se haga cargo de ellos por medio de los planes sociales.

Este problema se ve exacerbado por dos factores muy importantes.  El primero es el nuevo entorno tecnológico en que vivimos, al que el mundo de los negocios no es ajeno.  En este nuevo medio, la tecnología toma un rol preponderante. Las nuevas generaciones de directivos de empresa necesitan ser formados en nuevos conceptos y metodologías de comunicación y procesamiento de datos, para las cuales seguramente pasemos por un período de escasez de oferta de recursos humanos capacitados.  El segundo problema que afecta a las empresas, es que las nuevas generaciones de trabajadores, que además son las que ocupan puestos que necesitan nuevas tecnologías, tienen hábitos de vida y de trabajo totalmente diferentes de los que tienen quienes actualmente ocupan puestos en la alta dirección de las empresas.  A fines del siglo pasado, era común encontrar empleados que hubieran pasado la mayor parte de su vida económicamente activa en una misma empresa.  Muchos de estos empleados han entregado su vida entera a la empresa.  Las nuevas generaciones, por el contrario, tienen criterios de valoración del trabajo que son mucho menos complacientes en cuanto a sacrificar su vida personal en pos de objetivos laborales.  Muchos de ellos ponen reglas muy estrictas en cuanto a horarios de trabajo, muchos otros trabajan unos años en la empresa para luego dejar el trabajo e irse de viaje, etc…  Varios estudios ya reportan que el tiempo de permanencia de un empleado en la empresa viene decreciendo rápidamente. Se acabó el trabajo de por vida que prevaleció hasta la década de los 1980.  Bienvenidos a la era de “saltos” laborales.

De esta manera vemos que las empresas necesitan incorporar el riesgo de reclutar y retener a sus empleados clave a su mapa de riesgo y a su planeamiento estratégico y financiero, ya que estos son riesgos que tienden a ser cada vez más importantes en la vida corporativa, y pueden tener impactos significativos en el flujo de fondos, los resultados, el valor de la empresa y en su reputación.

Lorenzo Preve
20 de octubre de 2010


[1] El más reciente es un artículo del diario Ámbito Financiero de Buenos Aires del martes 19 de octubre de 2010, que cita un trabajo de Manpower sobre este tema.

[2] En los últimos años hemos asistido a las dificultades de las empresas para conseguir primero ingenieros textiles, luego especialistas en tecnología, así como muchas profesiones técnicas (ingenieros, geólogos, geofísicos etc).

 

La volatilidad de los commodities

 

Observando los mercados de opciones encontramos que, en la gran mayoría de los casos, para la valuación de opciones financieras se utiliza el famoso modelo Black & Scholes. Este modelo, como muchos otros, se basa en varios supuestos simplificadores, entre los cuales se encuentra el de la volatilidad constante de los activos subyacentes.

Ahora bien, analizando el comportamiento del precio de varios commodities encontramos que no actúan de acuerdo a los supuestos que, desde hace más de 35 años, consideramos como válidos. Veamos el ejemplo del precio del petróleo. Trabajando sobre datos de la última década y midiendo la volatilidad a través del desvío estándar del precio promedio mensual, encontramos los siguientes valores:  

 Año

 Desvío estandar

 2000

 2.65

 2001

 3.57

 2002

 3.18

 2003

 2.30

 2004

 5.86

 2005

 6.27

 2006

 5.47

 2007

 13.20

 2008

 29.01

 2009

 13.77

 

Realizando el mismo análisis con el precio del oro, encontramos los siguientes valores:

 

 Año

 Desvío estandar

 2000

 9.41

 2001

 7.52

 2002

 14.19

 2003

21.79

 2004

17.54

 2005

 27.53

 2006

38.14

 2007

59.75

 2008

 61.97

 2009

86.91

Cabe preguntarnos: Son los supuestos que utilizamos válidos? Si bien a la fecha probablemente el de Black & Scholes sea el mejor modelo con el que contamos, quizás sea momento de buscar nuevos modelos o corregir los existentes.

Para aquellos que estén interesados en el tema, sugerimos ver la sección “Análisis”, en donde encontrarán un trabajo ampliado sobre la presente cuestión.

Pablo Slutzky
29 de Setiembre de 2010

 

El Riesgo Geopolítico en Acción


En las discusiones de Gestión de Riesgo solemos hacer alguna referencia al Riesgo Geopolítico.  La geopolítica es la ciencia que estudia el uso del poder político en un determinado territorio, inicialmente contaba con muchos condimentos de Relaciones Internacionales y Ciencias Políticas, pero, aun a costa de abusar un ligeramente de su definición, se la puede aplicar en las cuestiones internas de los países.  El problema de Kraft-Terrabusi es un buen ejemplo que nos brinda la coyuntura actual.  ¿Cuántas empresas despiden 30, 100 o 1000 empleados en algún momento en algún lugar del mundo?  Seguramente unas cuantas cada mes.  La reacción de los empleados, los sindicatos y la sociedad, sin embargo, no siempre es la misma.  Es decir, no es lo mismo para una multinacional despedir empleados en un país que en otro.  No da lo mismo despedirlos en un momento determinado de la coyuntura sociopolítica que en otro.

Lo que estamos viendo y viviendo en este momento, no nos puede caer por sorpresa; en realidad era previsible, lo que no quiere decir que le iba a pasar necesariamente a Kraft, pero no había ninguna duda respecto de que esto le iba a pasar a alguna empresa en algún momento en el país.  ¿Por qué digo esto?  Porque un piquete o un problema sindical como el que vivimos no ocurre de manera aleatoria, es decir, en uno de cada “n” despidos va a tener problemas sindicales.  La probabilidad de un problema como el que estamos viendo ocurre cuando al sindicalista o activista social le conviene promoverlo.  Para que le convenga se necesita la convergencia de dos factores: (i) la protesta tiene que ser molesta, es decir tiene que ser visible y generar algún nivel de problemas (para que sea efectiva), y (ii) la probabilidad de ser castigados tiene que ser baja o el castigo aplicado tiene que ser muy suave.  Para que ello ocurra es clave el entorno institucional que rodea a los participantes del potencial conflicto.  En países muy permisivos en los que la protesta social es un derecho que goza de privilegios por encima de otros derechos de los ciudadanos, ambos efectos están casi asegurados: (i) cortando una autopista y tomando una planta logran mucho efecto y mucha prensa, y (ii) la probabilidad de ser castigados o perjudicados por su acción es casi nula.  Es innegable que la decisión de despedir empleados de una empresa en otro momento del país o en otro país del mundo no tiene la misma probabilidad de terminar en un conflicto de estas proporciones.

El aprendizaje que deberíamos obtener de este conflicto, es que en entornos como los que nos rodean vale la pena considerar y tener en cuenta este tipo de riesgos, aún cuando en el momento en que se consideró la adquisición no parecieran demasiado relevantes.  De hecho, cuando Kraft compró Terrabusi en los 90 (y otros cientos de compañías vinieron a invertir en el país), el escenario parecía ser bastante más estable.  Estos riesgos no incluyen solamente la protesta social, sino cambios en el marco regulatorio, en los costos fiscales (retenciones…), en las políticas cambiarias o monetarias que afecten la liquidez (o existencia misma) de los mercados de capitales, etc…  Recordemos que para que éstos eventos ocurran el agente decisor tiene que tener un incentivo; le conviene hacerlo y no se va a ver perjudicado por el potencial efecto negativo.  ¿Cuántos países en los que se están viendo fuertes procesos de inversión tienen el potencial de tener fuertes aumentos del Riesgo Geopolítico en el futuro no demasiado lejano?  ¿En cuántos de esos países se dan las condiciones para que la situación sociopolítica se torne compleja?  ¿Estamos considerando esos riesgos en nuestras decisiones de inversión y de planeamiento estratégico?  La manera de considerar estos riesgos es la de tenerlos adecuadamente identificados y medidos en el mapa de riesgo de la empresa.  Identificados y medidos implica conocer las razones que los determinan.  Por ello debemos entender en qué circunstancias se incrementa la probabilidad de que aparezcan los eventos, y debemos monitorear permanentemente la evolución de aquellos factores que generan un aumento de su probabilidad de ocurrencia.  Factores que generalmente son ajenos a la empresa como por ejemplo descontento de algunas franjas de la sociedad, situación de caja del gobierno nacional o provincial (lo que en algunos tipos de gobiernos impacta de manera directa en el descontento social), situación de las leyes, reacciones del poder político a las protestas, etc…  monitorear esos factores nos puede ayudar a anticipar los eventos de estas características, ¡lo que en un entorno como el que nos toca vivir puede ser la diferencia entre un buen año y un desastre en el flujo de fondos!

Lorenzo Preve
2 de octubre de 2009

 
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e-mail: LPreve@iae.edu.ar
Tel.: +54 (230) 448-1055
Pablo Slutzky
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